Abordamos en qué consiste la neuroeducación, cuáles son sus principales beneficios y en qué ámbitos se aplica esta disciplina.

La neuroeducación es la rama que integra los conocimientos de neurociencia, psicología y educación con el objetivo de comprender mejor lo que ocurre cuando una persona aprende, recuerda, presta atención o regula sus emociones. Para ello, se apoya en la evidencia sobre el funcionamiento de la memoria, la atención, la motivación y las diferencias individuales a fin de orientar las decisiones pedagógicas.
Si eres docente o trabajas en el campo educativo, conocer estos procesos te permite elegir las estrategias más adecuadas para tus estudiantes y evitar mitos o creencias erróneas al respecto. La Maestría en Neuropsicología y Educación que imparte UNIR y que es susceptible de registro ante el MINEDEC te ayuda a profundizar en la relación entre el cerebro, el aprendizaje y la intervención educativa.
Aplicaciones de la neuroeducación
Las aplicaciones de la neuroeducación usan lo que sabemos sobre la atención, la memoria y el aprendizaje para tomar mejores decisiones dentro del aula. La neurociencia y la psicología estudian estrategias como la práctica de recuperación activa, que pide recordar información sin consultarla, y el espaciado temporal, que distribuye el estudio en distintos segmentos de tiempo.
También se la aplica en las clases mediante el uso de bloques de concentración alternados con pausas activas, además de recurrir a metodologías como la clase invertida o el ABP (acrónimo de Aprendizaje Basado en Proyectos) cuando responden al objetivo pedagógico. Las pausas de movimiento, por ejemplo, ayudan a recuperar la atención después de períodos prolongados de actividad sedentaria.
¿Cuáles son los beneficios de la neuroeducación?
Los beneficios de la neuroeducación se hacen evidentes cuando el conocimiento sobre cómo aprendemos se convierte en decisiones pedagógicas concretas, por ejemplo, en poder diseñar experiencias que consideren la memoria, la atención, la emoción y las diferencias individuales. De esta manera ayuda al docente a elegir estrategias según el objetivo de aprendizaje y a revisar sus resultados.
Posibilita consolidar conocimientos
Recordar activamente lo aprendido y volver sobre los contenidos después de cierto tiempo fortalece su recuperación posterior. Prácticas como responder preguntas sin consultar apuntes, pequeños cuestionarios o repasos espaciados pueden resultar más útiles que releer varias veces.
Facilita una enseñanza más inclusiva
La neuroeducación también ayuda a comprender que no todos los estudiantes necesitan los mismos apoyos. Ante las necesidades educativas especiales relacionadas con la dislexia, la discalculia, TDAH, TEA (acrónimo de Trastorno del Espectro Autista) o altas capacidades, puedes ajustar las instrucciones, tiempo, materiales y las formas de participación.
Favorece la atención y la motivación
Mantener la atención durante toda una clase no depende únicamente de la voluntad del estudiante. Es posible dividir tareas complejas en tiempos atencionales, es decir, “… períodos por los que una persona puede centrar la atención en un canal de información sin distraerse o fatigarse”. Asimismo, introducir pausas activas, variar la actividad cuando existe fatiga y ofrecer retroalimentación frecuente favorecen una participación más sostenida. 1
Fuente: Neuroeducación: el aprendizaje basado en neurociencias
Apoya la gestión emocional y la autorregulación
Un entorno predecible, el acompañamiento docente y las oportunidades para reconocer y regular emociones reducen interferencias que dificultan el aprendizaje. De esta manera, el estudiante puede desarrollar progresivamente estrategias para organizarse, enfrentar errores y mantener el esfuerzo ante una tarea exigente.
Tono y forma de expresarse
La manera en que explicas un contenido también influye en la atención y en la comprensión. La neuroeducación recomienda utilizar instrucciones claras, ejemplos concretos, cambios de ritmo y preguntas que obliguen al estudiante a recordar o aplicar lo aprendido.

¿Cómo aplicar la neuroeducación en el ámbito educativo?
Las aplicaciones de la neuroeducación en el aula comienzan por definir qué quieres que aprendan tus estudiantes y observar cuáles dificultades aparecen durante el proceso. A partir de esa información puedes seleccionar estrategias concretas.
1. Establecer un clima favorable
Un ambiente donde el estudiante se sienta respetado, escuchado y acompañado favorece su participación y disposición para aprender. El docente puede contribuir con normas claras, expectativas predecibles y una relación cercana que no dependa de premios o sanciones.
2. Incentivar el aprendizaje emocional
Las emociones influyen en los procesos de atención, motivación y recuperación de recuerdos. Para emplearlas como incentivo, puedes relacionar un contenido con situaciones significativas, plantear preguntas que despierten curiosidad o permitir que el estudiante identifique maneras de afrontar una dificultad.
3. Dar retroalimentación útil
La retroalimentación funciona mejor cuando ayuda al estudiante a comprender que hizo bien, que necesita corregir y cual es el siguiente paso. Por eso, en lugar de limitarte a indicar un error o colocar una calificación, puedes explicar una estrategia de mejora y ofrecer una nueva oportunidad para aplicarla.
4. Variar las formas de enseñar
Utilizar explicaciones orales, textos, imágenes, ejemplos, demostraciones o actividades prácticas puede facilitar el entendimiento cuando cada recurso responde al contenido que quieres enseñar. Por ese motivo, conviene combinar recursos, comprobar la comprensión y modificar la estrategia según los resultados obtenidos.
5. Mantener un entorno que favorezca la concentración
El espacio físico también puede facilitar o dificultar una actividad. Reducir distractores innecesarios, organizar los materiales y alternar bloques de concentración con pausas activas ayuda a gestionar mejor la atención del grupo. Estas decisiones son relevantes sobre todo cuando existen necesidades relacionadas con TDAH, trastorno del espectro autista (TEA) u otras condiciones.
6. Potenciar un aprendizaje aplicable
Comprender un concepto es más útil cuando el estudiante puede recuperarlo, explicarlo y aplicarlo fuera del ejercicio en el que los aprendió. Puedes promover esta transferencia mediante casos, resolución de problemas, experimentos, clase invertida o aprendizaje basado en proyectos (ABP).
Estrategias de neuroeducación aplicables en el aula
La neuroeducación puede transformarse en acciones concretas según el objetivo de cada actividad. Para favorecer la atención, por ejemplo, puedes alternar bloques de concentración con pausas activas; para la memoria, combinar la práctica de recuperación activa y el espaciado temporal.
En la gestión emocional son útiles las rutinas predecibles y las técnicas de autorregulación. Estas estrategias también pueden adaptarse a necesidades particulares de psicología y educación como la dislexia, la discalculia, el TDAH, el TEA o las altas capacidades.
Aplicación de estrategias de neuroeducación
Neuromitos en la educación: mitos y realidades según la neurociencia
La neuroeducación también demanda distinguir entre la evidencia y las creencias que parecen científicas. Francisco Mora define los neuromitos como “falsas verdades” surgidas de interpretaciones incorrectas sobre el cerebro.
Uno de los más extendidos es pensar que existen estudiantes visuales, auditivos o kinestésicos y que aprenden mejor cuando la enseñanza coincide con ese supuesto estilo VAK. Aunque las personas pueden tener preferencias, la investigación no ofrece un respaldo consistente para clasificar al alumnado y adaptar la educación de esta manera.
Algo similar ocurre con la creencia de que algunas personas son de “hemisferio izquierdo” y otras de “hemisferio derecho”. La neurociencia si reconoce cierta especialización de funciones, pero ambos hemisferios trabajan de manera coordinada en tareas complejas. Tampoco es cierto que utilicemos únicamente el 10 % del cerebro, ya que distintas redes cerebrales participan en diferentes momentos según la actividad realizada.
Si quieres profundizar en la relación entre el aprendizaje, el cerebro y el desarrollo educativo, la Maestría en Neuropsicología y Educación que imparte UNIR y que es susceptible de registro ante el MINEDEC te permite especializarte en estos procesos y aplicar ese conocimiento en diferentes contextos educativos.
Lecturas recomendadas:
¿Cómo aprendemos? – Héctor Ruiz Martín: libro sobre la memoria, aprendizajes, emociones, metacognición y enseñanza basada en evidencias. 2
Referencias bibliográficas:
1 Torres, A. (2016, September 19). Neuroeducación: el aprendizaje basado en neurociencias. pymOrganization. https://psicologiaymente.com/desarrollo/neuroeducacion-aprendizaje-neurociencias
2 ¿Cómo aprendemos? (2020, January 1). Especialistas en educación. https://www.grao.com/libros/como-aprendemos-39884








