Descubre la rutina de pensamiento “Veo, pienso, me pregunto”, cómo aplicarla en el aula para fomentar el pensamiento crítico y mejorar el aprendizaje.

A través de los años, la educación ha cambiado su perspectiva sobre la necesidad de memorizar contenidos o repetir definiciones, pues actualmente es evidente que aprender implica pensar, interpretar la información y construir significado. Por ello, las rutinas de pensamiento se han convertido en herramientas esenciales para que los estudiantes apliquen la reflexión activa, observando, analizando y cuestionando.
Conozcamos más sobre las rutinas de pensamiento, cuándo aplicarlas y cómo contribuyen a que los estudiantes piensen mejor.
¿Qué son las rutinas de pensamiento y por qué importan?
Cuando hablamos de rutinas de pensamiento, nos referimos a un conjunto de preguntas o una breve secuencia de pasos que se utiliza para estructurar y apoyar el pensamiento de los estudiantes. Al usarse de manera frecuente, ayudan a reflexionar fácilmente acerca de lo que se observa o se comprende, creando una cultura formativa donde el razonamiento es prioritario sobre el conocimiento. 1
La relevancia de estos métodos está en que conectan directamente el pensamiento crítico en el aula con las estrategias metacognitivas, aportando los siguientes beneficios:
- Favorecen la participación activa, incluso de estudiantes que no suelen interactuar.
- Ayudan a estructurar el razonamiento y a diferenciar observaciones de interpretaciones.
- Contribuyen a desarrollar habilidades transferibles a distintas áreas del conocimiento.
La rutina “Veo, pienso, me pregunto”
La rutina veo, pienso, me pregunto es una de las más conocidas y utilizadas por su sencillez y versatilidad, la cual sigue una secuencia bien definida: 2
Veo: se centra en la observación atenta, evitando juicios o interpretaciones prematuras.
Pienso: invita a compartir las ideas que surgen a partir de lo observado.
Me pregunto: a través de la formulación de preguntas, se amplía o profundiza el tema.
Este proceso activa el pensamiento crítico en el aula, convirtiendo la curiosidad en un motor que impulsa el aprendizaje, una actividad esencial para fomentar una actitud investigativa desde edades tempranas.

Cómo implementarla en el aula: buenas prácticas
Para aplicar con éxito la rutina veo, pienso, me pregunto, es vital prestar atención al contexto y la intencionalidad didáctica. Se pueden utilizar imágenes, textos, gráficos, videos cortos o situaciones variadas como detonantes del pensamiento. La función del docente es acompañar en el proceso de análisis y reflexión, fomentando que los alumnos expongan sus propias ideas.
Una buena práctica consiste en usar estas rutinas de forma recurrente, para que los estudiantes se familiaricen con el proceso y se genere la confianza necesaria para expresar lo que piensan. En el Ecuador, por ejemplo, esta metodología se ha integrado con éxito en áreas de la educación como Ciencias Sociales y Lengua.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo es mejor aplicar esta rutina en clase?
La rutina veo, pienso, me pregunto puede utilizarse en distintos momentos de la clase, resultando particularmente eficaz al inicio de la secuencia didáctica para activar saberes previos y despertar el interés antes de introducir nuevos conocimientos. También funciona muy bien como cierre reflexivo para ayudar a consolidar lo aprendido.
El factor relevante para elegir el mejor momento radica en que la rutina tenga un sentido pedagógico, aportando valor al proceso de aprendizaje, desarrollando con los alumnos el pensamiento crítico en el aula.
¿Necesita preparación previa el alumnado?
No es imprescindible una preparación avanzada, pero sí lo es el brindar un acompañamiento inicial para ayudar a modelar el proceso, mostrar ejemplos de observaciones objetivas y de preguntas abiertas. De esa manera, se ayuda a que los alumnos entiendan que se espera de cada fase de la rutina.
Con el tiempo, la repetición convierte la rutina en un hábito de pensamiento. A medida que los estudiantes ganan experiencia, pueden aplicar la estructura de forma más independiente, fortaleciendo sus estrategias metacognitivas.
¿Se puede combinar con otras rutinas de pensamiento?
Sí, incluso es recomendable aplicarla de esa manera. La rutina veo, pienso, me pregunto puede complementarse con otras rutinas de pensamiento que trabajen en la argumentación, la síntesis y la toma de decisiones. Esta combinación facilita abordar un contenido determinado desde distintas perspectivas.
Integrar diversas estrategias metacognitivas contribuye a crear una cultura de pensamiento en el aula, donde cuestionar, justificar y reflexionar se vuelvan una práctica habitual, mejorando la comprensión de los contenidos y transformando la manera en que los alumnos se relacionan con el aprendizaje.
Si quieres usar la rutina veo, pienso, me pregunto o aplicar diversas estrategias formativas de manera profesional y con criterio pedagógico, la Maestría en Metodologías Activas, ofrecida por UNIR y reconocida por la SENESCYT, es una excelente opción. Esta formación te brinda las herramientas necesarias para diseñar experiencias de aprendizaje enfocadas en el desarrollo del pensamiento crítico, respondiendo a los retos actuales de la educación.
Referencias bibliográficas:
1 PZ’s thinking routines toolbox. (n.d.). Harvard.edu. https://pz.harvard.edu/thinking-routines
2 Rutinas de pensamiento. (n.d.). Google.com. https://sites.google.com/view/todoparadocentes/rutinas-de-pensamiento/







