Foro UNIR abordó los cambios que están transformando la cooperación internacional y su impacto en el Ecuador. Expertos alertaron sobre la reducción de fondos, el auge de la ayuda transaccional y la necesidad de fortalecer capacidades técnicas.

Los 7 puntos claves del Foro UNIR
- La cooperación internacional vive una transformación estructural: Los expertos coincidieron en que el nuevo orden mundial está modificando prioridades, recursos y formas de financiación. La ayuda ya no responde solo a criterios de desarrollo, sino también a intereses estratégicos de los donantes.
- Ecuador debe negociar con claridad y firmeza: La riqueza natural del país abre oportunidades, pero también riesgos de extractivismo y dependencia. Por eso, resulta clave definir prioridades nacionales y territoriales antes de aceptar proyectos.
- La cooperación descentralizada gana importancia: Los gobiernos locales pueden establecer alianzas más horizontales y adaptadas a sus necesidades. Esta vía permite aterrizar los proyectos en realidades concretas de cada provincia y territorio.
- La formación técnica será decisiva: Diseñar buenos proyectos, formular indicadores, evaluar impacto y construir presupuestos sólidos será cada vez más necesario. Con menos fondos disponibles, las convocatorias serán más exigentes y competitivas.
- El enfoque social no debe quedar relegado: Aunque crecen las agendas de seguridad, minerales críticos y transición verde, la cooperación debe mantener su mirada social. Género, diversidad, inclusión y atención a poblaciones vulnerables siguen siendo prioridades de desarrollo.
- La cooperación debe superar la dependencia: Es necesaria una cooperación basada en la corresponsabilidad, la innovación y el valor compartido. El objetivo no es solo recibir fondos, sino fortalecer instituciones y capacidades en los territorios.
- La planificación estratégica es el punto de partida: Es fundamental anticiparse, preparar proyectos y diseñar escenarios de trabajo. Ecuador necesita saber qué quiere, qué puede ofrecer y qué alianzas le convienen.
La cooperación internacional atraviesa un momento de cambio profundo, como se puso de manifiesto en el Foro UNIR: “Ecuador y la cooperación internacional: tendencias que están marcando el futuro”. La reducción de recursos, la creciente competencia geopolítica, la transición verde y digital, el peso de la seguridad y el auge de una ayuda más condicionada por los intereses de los donantes están modificando las reglas del juego.
En ese escenario, Ecuador se enfrenta a un doble desafío: aprovechar nuevas oportunidades vinculadas a sus recursos, su biodiversidad y sus territorios, sin quedar reducido a un proveedor de materias primas ni perder el enfoque social del desarrollo.
En el Foro UNIR participaron Fernando de la Cruz Prego, director del Área de Ciencias Sociales de UNIR; David Jara, director de Cooperación Internacional en el Consorcio de Gobiernos Provinciales del Ecuador; y Manuel Sánchez Moreno, director académico en UNIR. El encuentro fue moderado por la periodista Ana Gugel, quien abrió el diálogo con una pregunta central: ¿Hacia dónde evoluciona la cooperación y cómo afectan estos cambios a América Latina y, de forma específica, al Ecuador?.
Un sistema internacional en plena transformación
Fernando de la Cruz situó el debate en un contexto de “policrisis”, marcado por tensiones económicas, sociales, ambientales, tecnológicas y geopolíticas que se retroalimentan. A su juicio, el orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial vive una crisis de legitimidad y eficacia, mientras se abre paso un escenario todavía incierto. “Estamos en un momento histórico de profunda transformación en el orden internacional”, afirmó.
Ese cambio, explicó, ya se observa en el comercio global, en la competencia entre Estados Unidos y China, en la cuarta revolución industrial y en la disputa por minerales críticos. La cooperación internacional no queda al margen: se reducen los presupuestos y se reorientan las prioridades. Según De la Cruz, la ayuda está virando hacia una lógica más transaccional, en la que los donantes buscan retornos estratégicos, comerciales, migratorios o de seguridad.
Este experto advirtió de que esta dinámica puede generar oportunidades para América Latina, rica en recursos naturales y minerales necesarios para la transición energética. Pero también señaló riesgos evidentes: extractivismo, reprimarización económica, contaminación, explotación laboral y negociaciones asimétricas con grandes potencias. “Los responsables públicos ecuatorianos tendrán que tener mucha claridad de ideas y además mucha firmeza a la hora de negociar”, subrayó.
Fernando de la Cruz Prego, director del Área de Ciencias Sociales de UNIR.
Ecuador: territorios diversos y cooperación descentralizada
Desde la experiencia del Consorcio de Gobiernos Autónomos Provinciales del Ecuador (CONGOPE), David Jara puso el acento en la realidad territorial del Ecuador. Recordó que el Consorcio integra a las 23 provincias del país y que la cooperación internacional ya no puede entenderse únicamente desde el gobierno central. Los gobiernos autónomos descentralizados, explicó, tienen competencias en fomento productivo, desarrollo territorial, infraestructura, riego y drenaje, gestión ambiental, proyectos, gestión social y cooperación internacional.
Jara destacó que el país cuenta con un marco normativo amplio para celebrar convenios, establecer alianzas y gestionar recursos externos. Sin embargo, insistió en que el reto no es solo jurídico, sino institucional y técnico. “Es necesario pasar de una institucionalidad reactiva a una institucionalidad más proactiva, más coordinada e institucionalizada”, señaló.
Para el director de Cooperación Internacional del Congope, los territorios ecuatorianos tienen necesidades y capacidades heterogéneas. Por eso, la cooperación debe partir de diagnósticos locales y no de recetas generales. En su opinión, dos ámbitos serán especialmente relevantes: la gestión ambiental y el fomento productivo, porque conectan las prioridades locales con las nuevas tendencias de la cooperación.
David Jara, director de Cooperación Internacional en el Consorcio de Gobiernos Provinciales del Ecuador (CONGOPE).
Jara también alertó contra una visión dependiente de la ayuda. La cooperación, dijo, debe basarse en corresponsabilidad, innovación, valor compartido y fortalecimiento institucional. “Las prioridades del Ecuador, las prioridades nacionales y locales siguen siendo las mismas”, recordó, en referencia a seguridad, ambiente y desarrollo productivo.
Más técnica, más estrategia y nuevos actores
Manuel Sánchez Moreno, por su parte, planteó que el nuevo contexto obliga a salir de la zona de confort. Si los actores tradicionales reducen fondos o cambian sus prioridades, los gobiernos locales y las instituciones deben explorar alianzas con fundaciones empresariales, con el sector privado, la cooperación descentralizada, cooperación Sur-Sur y las redes territoriales. “Tenemos que analizar muy bien qué panorama cambiante tenemos, diseñar varios escenarios y evaluarnos como actores”, afirmó.
Sánchez Moreno defendió una planificación estratégica y operativa capaz de adaptarse a esta nueva realidad. Para ello, consideró clave identificar qué puede aportar cada territorio, con qué capacidades cuenta y qué alianzas puede construir. También insistió en no abandonar el enfoque social, especialmente en materia de diversidad étnica, género y personas en situación de vulnerabilidad.
En esa línea, planteó que la cooperación descentralizada permite relaciones más horizontales entre municipios, provincias e instituciones de escala similar. Esa vía, añadió, puede ayudar a recuperar sectores que quedan desplazados cuando la agenda global se concentra en minerales, seguridad o grandes inversiones. “No podemos dejar atrás lo social, no podemos dejar atrás enfoques de diversidad étnica, enfoques de género, enfoques respecto a las personas vulnerables”, recalcó.
Ana Gugel con Manuel Sánchez Moreno, director académico en UNIR.
Negociar mejor para no perder el enfoque social
Uno de los grandes interrogantes del foro fue cómo puede Ecuador aprovechar la nueva cooperación sin convertirse solo en proveedor de recursos naturales. De la Cruz respondió que la clave está en la planificación estratégica: saber qué quiere el país, qué necesita cada territorio, qué se acepta y qué no se acepta en una negociación. También recomendó fortalecer capacidades técnicas para diseñar proyectos sólidos, con indicadores, presupuestos fiables y evaluaciones de calidad.
El director académico de UNIR insistió en que, ante menos recursos, habrá más competencia y mayor exigencia. Por eso, conocer herramientas como el enfoque de marco lógico, la formulación de indicadores o la evaluación de impacto será cada vez más importante. “Estamos en un entorno de menores recursos y, por lo tanto, de mayor exigencia técnica”, advirtió.
David Jara coincidió en esa necesidad de anticipación. Los territorios deben tener proyectos preparados antes de que lleguen las convocatorias o los fondos. No se trata de ajustar las prioridades locales a cualquier oportunidad disponible, sino de conectar necesidades reales con ventanas de cooperación adecuadas. “Siempre debemos buscar la forma de negociar activamente con los cooperantes para llegar a puntos medios”, afirmó.
El foro dejó una conclusión compartida: la cooperación internacional no desaparece, pero cambia de forma acelerada. Para Ecuador, ese cambio puede abrir espacios en seguridad, ambientales, fomento productivo, transición verde y cooperación territorial. Pero aprovecharlos exigirá estrategia, capacidades técnicas, coordinación institucional y firmeza negociadora. En un mundo con menos recursos y más intereses cruzados, la cooperación del futuro dependerá menos de recibir ayuda y más de saber construir alianzas útiles, equilibradas y con impacto real en los territorios.
Los mensajes principales de los ponentes
Fernando de la Cruz Prego:
- “Estamos en un momento histórico de profunda transformación en el orden internacional”.
- “Los responsables públicos ecuatorianos tendrán que tener mucha claridad de ideas y además mucha firmeza a la hora de negociar”.
David Jara:
- “Es necesario pasar de una institucionalidad reactiva a una institucionalidad más proactiva, más coordinada e institucionalizada”.
- “Siempre debemos buscar la forma de negociar activamente con los cooperantes para llegar a puntos medios”.
Manuel Sánchez Moreno:
- “Tenemos que analizar muy bien qué panorama cambiante tenemos, diseñar varios escenarios y evaluarnos como actores”.
- “No podemos dejar atrás lo social, no podemos dejar atrás enfoques de diversidad étnica, enfoques de género, enfoques de personas vulnerables”.







