El Foro UNIR analizó cómo la digitalización, la innovación tecnológica y la gestión estratégica de personas están redefiniendo el futuro de las instituciones públicas ecuatorianas, impulsando nuevos perfiles profesionales y nuevas formas de prestar servicios a la ciudadanía.

El futuro del empleo público en Ecuador ya no depende únicamente de normas, procedimientos o estructuras administrativas. Depende, sobre todo, de la capacidad de las instituciones para desarrollar talento humano capaz de adaptarse a la transformación tecnológica que atraviesa la gestión pública. Esta fue una de las principales conclusiones del Foro UNIR dedicado a la modernización del empleo público ecuatoriano.
La sesión reunió a responsables de talento humano de algunas de las principales instituciones públicas del país para debatir sobre digitalización, liderazgo, capacitación, gestión del cambio y desarrollo de competencias para el siglo XXI. Un debate especialmente relevante en un momento en que las administraciones públicas compiten cada vez más por atraer y retener profesionales cualificados.
Participaron Pedro Dávila, director nacional de Talento Humano del Servicio de Rentas Internas (SRI); Mauricio Velázquez, director de Administración de Talento Humano del BIESS; Javier Viteri, director de Talento Humano del Ministerio de Telecomunicaciones; y Luis Jesús Pérez López, académico de UNIR y directivo de Randstad España.
“El activo más preciado que existe en la administración tributaria es nuestro talento humano”, afirmó Pedro Dávila. Una declaración que sirvió para enmarcar todo el debate sobre el papel estratégico de las personas en la modernización del sector público.
Cinco claves del Foro UNIR
- Transformación digital: La modernización de las instituciones públicas exige nuevas competencias tecnológicas y analíticas. “La transformación digital no solo implica incorporar tecnología, sino transformar la forma en que pensamos”, señaló Pedro Dávila.
- Nuevos perfiles profesionales: Las administraciones demandan cada vez más capacidades vinculadas a la gestión de datos, la innovación y el uso estratégico de herramientas digitales.
- Capacitación continua: El aprendizaje permanente se convierte en una condición indispensable para la empleabilidad en el sector público.
- Liderazgo y adaptación: La gestión pública requiere profesionales capaces de liderar procesos de cambio y trabajar en entornos complejos.
- Ciudadano en el centro: La modernización busca mejorar la experiencia del usuario final mediante servicios más ágiles, eficientes y accesibles.
La transformación digital empieza por las personas
Pedro Dávila explicó que el Servicio de Rentas Internas está desarrollando un ambicioso proceso de modernización institucional apoyado por el Banco Interamericano de Desarrollo a través del proyecto Orión. El objetivo es renovar infraestructuras tecnológicas, optimizar procesos y fortalecer la capacidad de respuesta de la institución.
Sin embargo, el responsable del SRI insistió en que la verdadera transformación no depende únicamente de la tecnología. “La transformación digital no solo sea la incorporación de tecnología, sino que haya la posibilidad de transformar la forma en que pensamos, la forma en que decidimos”, afirmó.
En este contexto, la gestión de personas adquiere una relevancia estratégica. El reto consiste en desarrollar servidores públicos capaces de utilizar herramientas digitales, interpretar datos y adaptarse a un entorno de cambio permanente. La tecnología puede automatizar procesos, pero alguien tiene que entenderlos, gestionarlos y mejorarlos. Y por ahora las máquinas siguen sin pedir vacaciones, pero tampoco diseñan políticas públicas por sí solas.
Dávila explicó que la modernización institucional del SRI se apoya en tres pilares: la gestión digital estratégica, la mejora continua digital y el desarrollo de soluciones tecnológicas orientadas a la toma de decisiones basada en datos.
Las competencias que demanda el nuevo empleo público
Uno de los temas centrales del foro fue la evolución de los perfiles profesionales dentro de las administraciones públicas.
El director nacional de Talento Humano del SRI explicó que la institución ya trabaja en la actualización de su diccionario de competencias para incorporar capacidades relacionadas con innovación, análisis de datos, transformación digital e incluso inteligencia artificial.
Según detalló, las competencias más relevantes para los próximos años se concentran en tres ámbitos: la gestión digital estratégica, la mejora continua digital y la capacidad para implementar y gestionar soluciones tecnológicas que permitan optimizar procesos y servicios.
Esto supone una transformación significativa respecto a modelos tradicionales del empleo público. Ya no basta con dominar procedimientos administrativos o normativas específicas. Las instituciones necesitan profesionales capaces de interpretar información compleja, utilizar herramientas digitales y contribuir a la innovación organizativa.
Formación continua para una administración más competitiva
Los participantes coincidieron en que la capacitación permanente se ha convertido en una necesidad estratégica.
Mauricio Velázquez destacó la importancia de combinar formación técnica con el desarrollo de habilidades blandas, especialmente aquellas relacionadas con la comunicación, el trabajo en equipo y la atención al ciudadano. “Trabajamos con personas y para personas”, recordó durante el debate.
Por su parte, Javier Viteri señaló que la irrupción de la inteligencia artificial está modificando incluso la manera en que los profesionales se preparan para acceder al mercado laboral. Cada vez es más frecuente encontrar candidatos con formación específica en tecnologías emergentes y herramientas digitales.
El responsable de Talento Humano del Ministerio de Telecomunicaciones destacó además que las nuevas generaciones llegan con habilidades digitales más desarrolladas, pero también con expectativas diferentes respecto a la flexibilidad laboral, el aprendizaje continuo y el desarrollo profesional.
Innovación y liderazgo en la gestión pública
Otro de los ejemplos presentados durante el foro fue el programa Job Training desarrollado por el Servicio de Rentas Internas.
La iniciativa busca fortalecer capacidades técnicas, conductuales y de liderazgo mediante metodologías innovadoras que incorporan dinámicas participativas, resolución de problemas y desarrollo del pensamiento crítico.
Dávila explicó que este programa ya ha recibido reconocimiento institucional por su capacidad para impulsar nuevos liderazgos y fomentar una cultura organizativa orientada al aprendizaje continuo. “Formamos líderes que aprendan, desaprendan y vuelvan a aprender”, resumió.
El planteamiento responde a una realidad cada vez más evidente: los conocimientos técnicos tienen una vida útil más corta que nunca. La verdadera ventaja competitiva está en la capacidad de adaptación. Una habilidad especialmente valiosa cuando la tecnología cambia más rápido que los manuales de procedimiento.
El reto pendiente
Durante el debate también surgieron cuestiones relacionadas con la organización del trabajo y las expectativas de los profesionales más jóvenes.
Mauricio Velázquez reconoció que el sector público ecuatoriano todavía tiene margen de mejora en aspectos como el teletrabajo y la flexibilidad laboral. Aunque existen avances para determinados colectivos, considera que aún queda camino por recorrer para responder a las nuevas demandas del talento.
El responsable del BIESS destacó que las nuevas generaciones valoran especialmente la conciliación, la flexibilidad horaria y la posibilidad de combinar desarrollo profesional con proyectos personales. Factores que cada vez tienen más peso en la atracción y retención de profesionales cualificados.
Este desafío obliga a las administraciones públicas a repensar no solo sus procesos tecnológicos, sino también sus modelos organizativos y sus políticas de gestión de personas.
Un nuevo modelo para el servicio público ecuatoriano
El foro dejó una conclusión clara: la modernización del Estado no puede reducirse a la incorporación de nuevas tecnologías. La verdadera transformación pasa por desarrollar servidores públicos capaces de utilizar esas herramientas para generar valor público.
En este escenario, programas como la Maestría en Dirección y Gestión de Recursos Humanos, el MBA o las especializaciones en liderazgo y gestión organizacional de UNIR responden a una necesidad creciente de profesionales preparados para gestionar el cambio, impulsar la innovación y liderar equipos en contextos cada vez más complejos.
Porque la digitalización seguirá avanzando. La cuestión no es si las administraciones públicas cambiarán, sino quién estará preparado para liderar ese cambio desde dentro.







