La alianza impulsa el desarrollo y liderazgo de mujeres y jóvenes de comunidades rurales de Tungurahua mediante diez becas universitarias, contribuyendo a reducir barreras económicas y ampliar oportunidades de formación profesional.

En un paso firme por consolidar la equidad educativa y la democratización del conocimiento, la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) entregó un total de 10 becas de estudio 100% completas —cinco para carreras de grado y cinco para programas de maestría— a miembros de la Unión de Organizaciones del Pueblo Chibuleo. El acto simbólico, desarrollado en las instalaciones de UNIR Ecuador en Quito, se enmarca en el convenio de colaboración suscrito entre ambas entidades para garantizar el acceso de comunidades rurales a programas académicos de nivel internacional.
El encuentro contó con la presencia de Luis Usera, director general de UNIR; Manuel Mazabanda, presidente de la Unión de Organizaciones del Pueblo Chibuleo; y Cecilia Baltazar, asambleísta por Tungurahua y presidenta de la Comisión Nacional de Educación.
Luis Usera, en el centro de la mesa, subrayó la dimensión comunitaria de la iniciativa.
Durante la jornada, Luis Usera enfatizó la dimensión comunitaria de la iniciativa al señalar que: “Formalizar esta alianza nos permite apoyar a personas que priorizan el servicio a su entorno; nos alegra saber que estas becas serán aprovechadas al máximo y que el aprendizaje adquirido se revertirá directamente en beneficio y desarrollo del pueblo Chibuleo”.
Impulso al liderazgo rural y la movilidad social
Por su parte, Manuel Mazabanda ponderó el valor de la corresponsabilidad comunitaria: “Esta alianza demuestra que las condiciones socioeconómicas no deben ser un límite para alcanzar metas profesionales de alto nivel. Ahora asumimos el compromiso de seleccionar beneficiarios comprometidos que devuelvan este conocimiento técnico y académico a nuestras comunidades” señaló.
Manuel Mazabanda, presidente de la Unión de Organizaciones del Pueblo Chibuleo, y Luis Usera, director general de UNIR, en el momento de la firma.
En esa misma línea, la asambleísta Cecilia Baltazar destacó el alcance incluyente de las becas al manifestar que: “El convenio beneficia de manera directa a mujeres y jóvenes rurales que habitualmente han enfrentado barreras de exclusión educativa. Damos un paso concreto hacia la justicia social y confiamos en que este modelo de cooperación pública-privada y comunitaria se replique en otros pueblos del país” concluyó.
Con la entrega oficial de estas acreditaciones, UNIR ratifica su compromiso de acortar brechas geográficas y socioeconómicas en el Ecuador, impulsando la movilidad social, la formación continua y la profesionalización del talento humano con pertinencia territorial.







